Mostrando entradas con la etiqueta Caricaturas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caricaturas. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de abril de 2009

Sentido

Ella me mira la mano, la recorre, la come con los ojos; junta su mano con la mía- dedo con dedo- y casi sin respirar dice:

- Esta tu mano hace muchas cosas buenas. Escribe, dibuja, pone música y pelis en la computadora, cuenta, acaricia, me hace erizar, amasa ñoquis, hace masajes, sabe tocar. Es pequeña y muy blanca y sabe…

Yo permanezco inmóvil y escuchando, inútil ante tanta poesía instantánea, y además sonrío.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Ausencia de palabras

A veces, en medio de la vorágine o entre arengas y gritos, se para y piensa. Reflexiona que no escribe porque está ocupado inmerso en la paz, porque está atendiendo a su estrella, porque está siendo feliz. Pide perdón a los que leen pero no deja de sentirse bien. Alguna vez dijo que quisiera dejar de simbolizar; quizá lo esté logrando.

jueves, 12 de marzo de 2009

Caminante

Cada vez que pudo- o que el destino le dio la chance- se imaginó un país posible para existir. Tiene mapas fantásticos enteros en su cabeza y ha recorrido tanto que se siente extranjero en todas partes. Sin embargo, persiste en la idea porque descubrió que su lugar es el viaje.

lunes, 16 de febrero de 2009

Semblanza

Es un círculo el que lo atrae. Un círculo bellísimo y la sensación de cornisa. Es una esfera inabarcable, en donde está todo y se ve todo. Es el vacío en el estómago que hace recordar al primer día de clase, al cosquilleo que produce una hamaca. Las alturas que invitan a tirarse, el vaivén de montaña rusa. Y admira a ese ser circular. Y lo recorre, con los recursos que le son posibles.

Suele tener como recurso frecuente la escritura. Algo así como un recurso cobarde o asmático o corto. Las palabras ofician nada más que como corta respiración que combate el asma. Y las moldea como arcilla refugiado en las sombras esperando esa luz. Sabe hacer cosas maravillosas en esas sombras y daría lo que fuera para que sean vistas. Y se recluye en las palabras que no son buenas pero se le metieron dentro. Le mienten que son amigas y el hace de cuenta que les cree pero sabe que no es verdad.

Escribe a veces con frenesí o melancolía o alegría o reflexión. Pero escribe con palabras clavadas. Se saca las esquirlas de palabras y las pone en línea. Nada más quisiera poner el corazón.

Escribe como sustituto, usa palabras como escudo, busca frases como resguardo pero sabe que nada de eso sirve. En lo profundo de su alma sabe que una caricia no es una seguidilla de palabras, que un beso no es un párrafo, que un abrazo no es una letra. En lo profundo de su ser sabe que quisiera dejar de poner palabras, párrafos y letras. Quisiera no escribir.

viernes, 13 de febrero de 2009

Periferias

Es como si hubiera nacido en el momento equivocado y en el lugar equivocado. Desubicado espacio temporalmente busca. Mil veces le han dicho que está loco y al segundo lo han abandonado. Otras veces, no. Esas veces el alma le estalla en colores.

Es feliz con casi nada. Amigo de los detalles a ultranza se rebela ante todo lo general y sufre. Desubicado. En donde los demás ven el paisaje, el observa aquel pequeño barco. Descentrado, acostumbra besar codos, rodillas y palmas de la mano de las mujeres. Periféricamente se acerca a su centro. Prefiere la luz del sol antes que pornográficos par mil. Se siente como si un primate lo tuviera en sus manos tratando de ubicar su geometría en un hueco de distinta forma. Lo choca, lo aprieta, lo raspa el primate y nada. Desubicado.

Cuando sufre lo hace de manera extraordinaria. Se le pasa rápido hasta la próxima. Lucha con las palabras como si fueran personas. Quiere a las personas como si fueran personas. Confía en las personas como si fueran personas. Vuelve a las palabras sabiendo que son simples palabras. A veces busca la que se ajuste; otras veces las vomita con horror.

Siente su corazón. Pretende ilusamente que a los demás les pase lo mismo. Celebra cuando encuentra algún latido en corazón ajeno. Es sensible. “El mundo es para los duros”, le han repetido hasta la náusea. El se desentiende y escupe sobre la prepotencia. A veces se plantea la posibilidad de investirse de maldad; pero al rato descarta la idea: sabe que no puede.

Suele refugiarse en su propio hospicio más allá de las voces que lo denostan. Algunas veces sale y arrasa con todo, prende fuegos y hogueras, incendia conciencias, apacigua temores, seca lágrimas, inventa futuros, ríe y vuelve a ser feliz. Ama de manera pura.

Rueda con las ruedas de su alma itinerante siguiendo el norte extraviado de su brújula dislocada. Sabe que al final del camino chueco está lo que busca.